viernes, 24 de abril de 2015

AMBIENTE

El ambiente  es una expresión redundante pero muy difundida entre los países y hace referencia a un sistema, es decir, a un conjunto de variables biológicas y físico-químicas que necesitan los organismos vivos, particularmente el ser humano, para vivir. Entre estas variables o condiciones tenemos, por ejemplo, la cantidad o calidad de oxígeno en la atmósfera, la existencia o ausencia de agua, la disponibilidad de alimentos sanos, y la presencia de especies y de material genético, entre otras.

Muchos entienden equivocadamente que el ambiente lo es «todo» o, como dirían algunos, «el resto del universo». De allí que se pueda decir que la palabra ambiente tiene una connotación muy diversa y abstracta. Diversa por los diferentes conceptualización que se hace con respecto a esto y abstracto porque es un todo que rodea al ser humano, pero ese todo no está definido por un espacio, un tiempo, una duración. De forma general, es concepto muy versátil que varía entre las distintas disciplinas científicas, teorías y percepciones que se tiene en la vida cotidiana. Particularmente lo defino como un sistema complejo que incluye una totalidad dinámica de elementos y relaciones entre los seres vivo y el entorno donde vive. Sin embargo, este concepto, se viene presentando en los últimos años como una construcción social asociada al cuidado del medioambiente. En esto ha influido un conjunto de ideología filtradas políticamente para ejercer un papel decisivo en las formas de interpretar los fenómenos sociales. Sin aislarlo de sus elementos naturales se ha asociado con dimensiones sociales, políticas, económicas, humanísticas, históricas y culturales para tener una visión más amplia de su significado.

Mas, tiene muchos elementos para ser analizados. En el ambiente es posible observar desde el punto de vista de la biología  elementos abióticos (energía solar, suelo, agua y aire) y elementos bióticos (organismos vivos) que integran la delgada capa de la Tierra llamada biosfera, sustento y hogar de los seres vivos. No obstante desde el punto de vista social se pueden observar otros elementos como la cultura de cada ser vivo en este caso los seres humanos, los cuales se conforman en grupos, habitan en determinadas partes del planeta y dependiendo del lugar, condiciones climáticas , entre otros aspectos forman su propio ambiente caracterizado por el lenguaje, vestimenta, tecnología, entre otros.. Cabe destacar que en la mente humana también se crean otros tipos de ambiente y en general todos ellos interactúan y forman parte de la realidad

Esto conlleva, además, a  clasificar el ambiente en físico y el ambiente social y cultural. El contexto general dentro del cual se mueve el hombre está determinado, por un lado, por aquellos fenómenos físicos, geofísicos, biológicos, químicos, etc., que plasman una realidad ambiental y cuya dinámica es la de los fenómenos naturales. Y, por otro lado, por la presencia de la actividad humana, que define la realidad social, realidad que --al transcurrir en una dimensión histórica-- trasciende el medio natural. Esto da origen a la idea del ambiente como dador de recursos y, por otro, como receptor de efectos. La historia del hombre ha sido la búsqueda constante de instrumentos y formas de establecer relaciones con la naturaleza y, a través de este proceso histórico, la ha ido utilizando y adaptando a sus necesidades. Dicha modificación permanente de la naturaleza afecta al mismo tiempo al hombre, originando cambios en sus condiciones de vida y en las relaciones con sus semejantes.

Por parte, se puede añadir que la concepción de ambiente varía entre diferentes disciplinas científicas e inclusive entre distintas perspectivas teóricas de una misma disciplina; pero también, en la vida cotidiana circulan múltiples acepciones de ambiente puesto que sólo marca los límites para el desarrollo de las manifestaciones culturales. El carácter humanísticos, social, cultural, histórico, político forma parte de sus atributos. Además de la presencia de actores sociales, un tiempo, un espacio que lo convierte en una totalidad dinámica de elementos y relaciones entre ña hombre y la sociedad. Esto es pertinencia para tener nuevas interpretaciones, conceptos, políticas y orientaciones para futuras acciones.

Al abordar la dimensión temporal, la existencia de dos tipos de tiempos se hace evidente: el tiempo en que transcurre la sociedad humana y el de los sistemas naturales. El primero corresponde a la realidad social, que va generando su propia sucesión a través de un proceso dialéctico, originando nuevas relaciones entre los individuos y, por lo tanto, nuevos mecanismos de regulación del proceso social y natural. Este recurso temporal está organizado en secuencias, cuyo término está definido por el cambio cualitativo que resulta de la interacción dialéctica producida en su seno.

El proceso social se lleva a cabo dentro del ámbito natural representado por el conjunto materia-energía, constituyentes de la biósfera. Este conjunto tiene también su tempo determinado por la duración de los fenómenos biológicos, físicos, geofísicos y químicos. Su realidad temporal es anterior a la de los fenómenos sociales y su ritmo es diferente. Por lo general, las manifestaciones naturales son de muy largo transcurso, en cuanto a cambio cualificativo se refiere, pero también pueden ser súbitas y violentas, alterando por completo un proceso y afectando profundamente la base natural sobre la que se asienta la vida humana. Po otro lado, la realidad social y la acción humana van modificando la naturaleza a un ritmo determinado de gestación y maduración previa a su manifestación percibible. Se gestan así cambios en el sistema natural acordes a una realidad temporal propia del sistema social.
La realidad social es regulada y modificada por el grupo de acuerdo con su forma de organización, su sistema económico y su universo valórico. Mientras la realidad natural es regulada a su vez por la dinámica de los fenómenos naturales. Entre los sistemas sociales y el medio nautral existe un mediador: la tecnología. Cada vez en mayor medida el grupo social se sirve de este mediador para obtener los bienes que requiere la satisfacción de sus necesidades. Dichas necesidades cambian, dependiendo de las pautas culturales, de las estructuras económicas, de las características políticas del sistema social en cada momento histórico y del proceso de desarrollo. Se va produciendo así una progresiva diversificación y una complejidad creciente en las necesidades sociales, que requieren, para ser satisfechas, un proceso productivo más sofisticado. Con ello, la relación sociedad-medio ambiente se torna más intrincada e interdependiente.
La mayor complejidad de las relaciones ambiente-sociedad se manifiesta históricamente en distintas formas de producción y en una red cada vez más estrecha de relaciones entre ellas. La creciente integración del sistema mundial introduce en este proceso dinámico un nuevo elemento. En efecto, las acciones del hombre sobre un determinado ecosistema natural, en un espacio geográfico definido, afectan otros sistemas naturales, a veces muy distantes. Y, lo que es aún más importante, el proceso decisional en el mundo de hoy se lleva a cabo en espacios sociales, económicos y naturales a menudo diferentes y geográficamente distantes de aquellos en los que prácticamente se ejecutará. Esto conforma así sistemas más globales de relaciones en los que la dinámica entre ambiente y sociedad deja de ser inmediata para verse afectada, influida o determinada por las acciones de otros grupos sociales distantes, tanto espacial como temporalmente.
De lo anterior, a modo de conclusión, se deduce que el  ambiente y sociedad no sólo se deben analizar en su dimensión espacial, sino también en función de los periodos históricos por los que atraviesan y por las formas de organización social que se adoptan en cada uno de ellos. Espacio y tiempo son, pues, las dimensiones en que coexisten el sistema social y el sistema natural, no en tanto categorías abstractas, sino como entidades reales de un proceso concreto. En este contexto,períodoss históricos y sistemas espaciales de relaciones generan sus propias estructuras conceptuales que, en el marco de formas de producción específicas, dictan estrategias de desarrollo y procesos de gestión del medio ambiente. No existe una ciencia que sea independiente de un determinado contexto ideológico, sino más bien una relación funcional entre ciencia e ideología.
BIBLIOGRAFÍA
http://www.raco.cat/index.php/DocumentsAnalisi/article/viewFile/41851/180061